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Régimen Simplificado de Confianza y Ley del Impuesto sobre la Renta

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Por: Sergio Santinelli Grajales*

A partir del año 2022, conforme a las reformas aprobadas por el Congreso de la Unión para la Ley del Impuesto sobre la Renta se elimina el  llamado Régimen de Incorporación Fiscal (RIF) y el tratamiento opcional que por “estímulo fiscal” se otorgaba a las personas morales para tributar en base a flujo de efectivo, creándose en consecuencia el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), tanto para personas físicas, como para personas morales, con características de operación diferentes, ya que uno parte del ingreso “bruto” cobrado y el otro de un resultado fiscal efectivamente “percibido” (cobrado).

Tratándose de las personas físicas no solo podrán tributar en nuevo régimen las que realicen únicamente actividades empresariales, sino también quienes realicen actividades profesionales u otorguen el uso o goce temporal de bienes, por supuesto limitando la cantidad de ingresos que pueden ser objeto de este régimen.

Desgraciadamente, como todo régimen de tributación, tiene su limitantes no solo respecto a los ingresos,  ya que se establece que no podrán tributar en él las personas físicas que se encuentren en los siguientes supuestos:

Es importante mencionar que las personas físicas que se dediquen exclusivamente a las actividades agrícolas, ganaderas, silvícolas o pesqueras, cuyos ingresos efectivamente cobrados en el ejercicio no excedan de $900,000.00, no pagarán ISR por los ingresos provenientes de dichas actividades. En caso de que los referidos ingresos excedan dicho monto, a partir de la declaración mensual correspondiente se deberá pagar el impuesto conforme a la reforma en comento, en los términos que se determine mediante reglas de carácter general que a efecto emita el SAT.

Cuando los contribuyentes realicen actividades empresariales, profesionales u otorguen el uso o goce temporal de bienes, a personas morales, estas últimas deberán retener, como pago mensual, el monto que resulte de aplicar la tasa del 1.25% sobre el monto de los pagos que les efectúen, sin considerar el impuesto al valor agregado, debiendo proporcionar a los contribuyentes el comprobante fiscal en el que conste el monto del impuesto retenido, el cual deberá enterarse a más tardar el día 17 del mes inmediato posterior a aquél al que corresponda el pago.

Los contribuyentes determinarán los pagos mensuales y declaración anual, considerando el total de los ingresos cobrados amparados con CFDI’s sin incluir el impuesto al valor agregado y sin aplicar deducción alguna, conforme a tabla en particular y cuya tasa máxima es del 2.5%.

Tratándose de las personas morales, el régimen es diferente ya que si acepta deducciones (efectivamente pagadas, excepto tratándose de inversiones), considerando los requisitos del régimen general de ley (título II), pero con la ventaja de poder aplicar porcentajes de deducción de inversiones mayores a los que lo harían las personas morales del régimen general de ley. La tasa del impuesto les continúa en el 30%.

A diferencia del RESICO de personas físicas, el de personas morales es obligatorio para ciertos contribuyentes, cuando sus ingresos no pasen de $35 millones (monto de CFDI cobrados en el año anterior).

Maestro en Derecho Fiscal (MDF)*

ssg@santinelli.com.mx

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